El «boom» de las terapias digitales en psicología

Las conocidas como “apps basadas en la evidencia” podrían incluso reemplazar a los medicamentos a la hora de tratar una amplia gama de trastornos mentales.

Tradicionalmente han existidos dos opciones para tratar la mente o los trastornos del comportamiento: los medicamentos y la psicoterapia, pero puede que nos encontremos antes una tercera opción: dispositivos, software y aplicaciones orientadas a la salud, conocidos en conjunto como “terapias digitales”.

terapias digitales en psicología

Esta clase de terapias tienen por objetivo tratar distintas enfermedades y trastornos, desde asma y diabetes hasta depresión y trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Algunas terapias digitales han sido diseñadas para aplicarse junto con medicamentos o intervenciones conductuales. Otras están destinadas a reemplazar los tratamientos tradicionales por completo. Los ejemplos incluyen programas de terapia cognitiva conductual (TCC) realizados vía web, paneles digitales que permiten a los pacientes y a los terapeutas realizar un seguimiento de ciertos parámetros de salud e incluso intervenciones basadas en juegos.

Lo que tienen en común estas terapias es un compromiso con la medicina “basada en la evidencia”. A diferencia de la mayoría de las aplicaciones relacionadas con la salud, que se comercializan directamente para los consumidores, las terapias digitales siguen un camino de I + D más similar al del desarrollo de un fármaco. Las aplicaciones digitales son evaluadas en estudios clínicos y recetadas por un médico. Además, muchas de las compañías que diseñan terapias digitales, buscan la aprobación de la regulación aplicable en su campo.

Los trastornos de la mente y del comportamiento responden particularmente bien a las intervenciones digitales, sugiere el psicólogo Colin Espie, PhD, profesor de medicina del sueño en la Universidad de Oxford y cofundador y director médico de la compañía de terapéutica digital Big Health. “La medicina digital es realmente una medicina conductual personalizada”, afirma.

Terapia Cognitiva Conceptual online

Big Health se centra en un programa web llamado Sleepio, una intervención “basada en la evidencia” que aplica la TCC para el insomnio (TCC-I). La intervención de seis semanas de Sleepio está dirigida por un experto en animación virtual llamado The Prof y su perro narcoléptico Pavlov, en lugar de por un psicólogo en una oficina. “Está diseñado para resultar entretenido, aunque se trata de un TCC puro y duro”, afirma Espie.

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Él y sus colegas pusieron a prueba el programa en un ensayo con personas con insomnio crónico. De forma aleatoria, algunas participantes seguían un placebo en forma de ejercicios de visualización y otros el programa digital. Más del 70% de los participantes que completaron el programa online de la TCC disfrutaron de un sueño saludable durante las ocho semanas siguientes tras finalizar el programa, cosa que sólo consiguieron menos del 30% de los participantes que recibieron el placebo (Sleep). Desde entonces se han publicado más ensayos del mismo estilo, incluyendo un estudio de más de 3.700 participantes que demostró que mejorar el sueño también mejora la salud mental.

Big Health está trabajando con más de veinte empresas estadounidenses para ofrecer Sleepio a sus empleados. El objetivo, afirma Espie, es cubrir una brecha en este tipo de tratamientos. Algunas organizaciones, entre ellas el Colegio Americano de Médicos, indican que la TCC-I debería constituir el tratamiento principal para personas con insomnio crónico, pero que sin embargo no existe suficiente personal para satisfacer tal demanda. “Cualquier persona en con insomnio crónico puede ir al médico y tomar una pastilla para dormir, pero rara vez tienen acceso a la TCC”, afirma Espie. “Nuestro objetivo es crear una nueva medicina digital que consiga reemplazar las pastillas para dormir”.

Otras compañías están diseñando herramientas que los pacientes y sus médicos o psicólogos podrán usar de forma colaborativa. Por ejemplo, Pear Therapeutics, una compañía con sedes en Boston y San Francisco, está desarrollando tratamientos digitales con receta para el trastorno por consumo de sustancias, el trastorno de estrés postraumático, el trastorno de ansiedad generalizada y la esquizofrenia.

En 2017, la terapia reSET de Pear para el tratamiento de los trastornos por consumo de sustancias se convirtió en la primera receta terapéutica digital para el tratamiento de enfermedades aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). La FDA además se encuentra revisando un producto similar para el tratamiento de pacientes con trastorno por consumo de opioides, reSET-O, que podrá ser aplicado junto con el medicamento buprenorfina. En abril, Pear anunció un acuerdo con Sandoz, una división de la compañía de atención médica Novartis, para comercializar los dos productos.

reSET consiste en una aplicación móvil que guía a los pacientes con trastornos por consumo de alcohol, cocaína, marihuana y estimulantes a través de herramientas basadas en TCC, las cuales permiten identificar el grado de consumo de sustancias, los antojos y los desencadenantes tales como la presión social o la soledad. El sistema requiere una receta médica, pero está diseñado para pacientes que se someten a terapia ambulatoria para el tratamiento de su trastorno por consumo de sustancias. Los psiquiatras o psicólogos que trabajan con esos pacientes, pueden iniciar sesión en una app para acceder a los datos del paciente y controlar su progreso. “La aplicación incluye una etiqueta, similar a una etiqueta de medicamentos recetados, que contiene instrucciones dirigidas a los médicos sobre cómo integrar la herramienta en su práctica terapéutica”, afirma Yuri Maricich, MD, MBA, director médico de Pear.

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“Una TCC para tratar del abuso de sustancias, es de buena calidad cuando se aplica durante mucho tiempo y se repite sistemáticamente con el fin de que los pacientes pueden fortalecer los circuitos neuronales implicados en la resistencia a la sustancia nociva”, afirma Maricich. Con reSET los pacientes pueden repetir los elementos clave del tratamiento por su cuenta, lo que permite enfocar la terapia en persona en problemas más complejos como investigar por qué ciertos entornos fomentan estos comportamientos. “En lugar de centrarse en los aspectos más rutinarios del tratamiento, los médicos pueden trabajar con los pacientes en las áreas donde encuentran dificultades reales”, afirma Maricich. “reSET no es autoayuda. Es un tratamiento real destinado a mejorar los resultados y la conexión entre paciente y médico”.

¿Cómo regular los tratamientos digitales?

A medida que las terapias digitales y las nuevas tecnologías ganan popularidad, la FDA debe encargarse de encontrar la mejor manera de evaluarlas. El software que tiene como objetivo diagnosticar o tratar afecciones médicas se incluye en la categoría de “dispositivo médico”. Sin embargo, como dicho software no tiene nada que ver con los dispositivos existentes, el camino hacia su aprobación legal no es algo sencillo. El sistema reSET se evaluó previamente a su comercialización a través de «de novo», una vía reguladora para ciertos dispositivos de riesgo bajo a moderado que resultan tan innovadores que no tienen equivalentes en el mercado.

Reconociendo la necesidad de un mejor enfoque, la FDA publicó en 2017 un Plan de Acción para la Innovación en Salud Digital y además lanzó un nuevo Programa Piloto de Precertificación de Software con el fin de desarrollar un modelo regulatorio aplicable para estas tecnologías. El programa piloto evaluará a las compañías de salud digital, incluidos los fabricantes de terapias digitales, y certificará a las compañías que realicen revisiones más exhaustivas. De acuerdo con el programa, se permitiría a las compañías precertificadas comercializar productos de bajo riesgo aunque no hayan realizado una revisión específica del producto.

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“Este programa piloto es el primer paso para rediseñar la forma en que la FDA regula los productos de salud digital”, afirma Bakul Patel, director asociado de salud digital en el Centro de Dispositivos y Salud Radiológica de la FDA.

“Solicitar la aprobación de la FDA implica un esfuerzo adicional para los fabricantes de terapias digitales, pero esos esfuerzos valen la pena para garantizar la seguridad del paciente”, afirma Maricich. “Al tratar afecciones de alto riesgo, como es el caso del trastorno por consumo de sustancias, los pacientes se arriesgan a sufrir las consecuencias de un tratamiento que no cumple lo que promete”, agrega. “Un sello oficial de aprobación indica que la terapia digital ha sido rigurosamente evaluada. Todos los medicamentos y dispositivos deben evaluarse para asegurarse de que sean seguros y efectivos. No hay razón para suponer que el software sea diferente”, comenta Maricich. “Los pacientes y los médicos no merecen menos”. “La aprobación legal también es un paso importante para lograr que las compañías de seguros cubran los gastos de la terapias digitales”, agrega. “Una vez que la FDA autoriza un producto, este recibe un código que facilita el reembolso (por parte de las aseguradoras)” .

Si bien las brechas legales aún deben ser resueltas, los pioneros de la medicina digital dicen que es solo cuestión de tiempo el que los médicos receten terapias digitales de forma habitual. “No creo que estemos lejos de un entorno en el que la medicina digital sea una opción de primer nivel”, afirma Espie. “La tecnología es parte de la medicina moderna y parte de su futuro”.

Fuente:

Kirsten Weir, Noviembre 2018

American Psychological Association

https://www.apa.org/monitor/2018/11/cover-digital-therapies

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