¿Cómo tomar mejores decisiones?

El concepto de intuición, y si éste resulta útil o inútil para la toma de decisiones, se ha debatido hasta la saciedad, no obstante las siguientes herramientas o reglas generales podrían guiarte un poco en este arduo proceso.

Cómo tomar mejores decisiones

Toma decisiones rápidas y reversibles

No necesitas hacer una lista de pros y contras la mayoría de decisiones, ni deliberar tanto. No necesitas tomar la decisión perfecta la mayoría de las veces. Si quieres preservar tu creatividad y tus recursos mentales para las decisiones que realmente importan, procura que este proceso no constituya una misión crítica. Mucha gente suele deliberar profundamente sobre cosas como qué clase de papel higiénico o qué pasta de dientes comprar, pero esto únicamente supone consumir calorías en vano.

Lo que sí es recomendable, es que las decisiones que tomas sean REVERSIBLES, cancelables, reembolsables, reparables… de la forma más rápida posible. O al menos que sean lo suficientemente baratas como para simplemente comprar o reservar una segunda opción (si se trata por ejemplo de alquilar un apartamento de AirB&B).

Por tanto, tomar este tipo de decisiones de forma VELOZ y entrenarte a ti mismo/a para ello, es un hábito que necesitamos cultivar porque que nos ahorra una gran cantidad de energía y además nos ayuda a detectar mucho mejor las decisiones realmente son importantes, en las que te juegas algo verdaderamente importante.

Haz listas de riesgo-beneficio

Haz listas de riesgo-beneficio en lugar de listas pros y contras. Esto consiste en anotar los mejores y peores escenarios en los que podría desembocar tu decisión. Por ejemplo, si estás decidiendo si invertir o no en una determinada empresa, este análisis te ayuda a identificar cuáles serían tus pérdidas máximas, si puedes limitar el riesgo de que ocurran, y cuál sería tu beneficio potencial. Por el contrario, una lista de pros y contras puede convertirse simplemente en una lista de percepciones subjetivas, en un listado de distintas cosas a comparar que no resulta nada accionable.

Cómo tomar mejores decisiones

Busca el sí del cuerpo

Busca siempre el llamado “sí del cuerpo”. Es un concepto muy sencillo: cuando estamos pensando sobre si tomar cierta decisión o no, escaneamos nuestra cabeza, nuestro corazón, pecho y tripa. Digamos que buscas en estas zonas una “señal de sí”, en al menos 3 de ellas, antes de elegir.

No obstante, puede resultar algo complejo identificar esta “señal del sí”, o sea que en su lugar, busca la “señal del no”. Esto significa que si notas alguna contracción, algún rechinar de los engranajes en tu cabeza, es un no. Si tensión en el pecho, es un no. Si notas algún tipo de nudo en la tripa, es un no. Si sientes algo raro, di no.

Por supuesto puedes aplicar todos estos métodos en conjunto. Puedes hacer el análisis riesgo-beneficio y a continuación buscar estas señales del cuerpo para llegar a la conclusión definitiva.

De esta forma, la intuición resulta más útil cuando ésta está apuntando en una dirección OPUESTA a tu análisis previo. Cuando crees que deberías hacer algo y tu intuición te dice que no lo hagas, pero tú realmente quieres hacerlo… es mejor optar por escuchar a la intuición.

La forma inútil de aplicar el concepto de intuición (de hecho el más común), es asegurar cosas tales como “mi intuición me dice que haga esto”, “mi intuición me dice que haga lo otro”, “tengo que escuchar a mi intuición”, sin haber realizado previamente ningún análisis riesgo-beneficio ni haber escuchado realmente a tu cuerpo. Simplemente quieres hacer algo y utilizas el concepto como excusa, como una forma de racionalizar el proceso.

Y esto no es intuición. Más bien es un mecanismo inútil y contraproducente🤷‍♀️

Fotos: PEXELS.

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